¿Está el profesorado legitimado ante la sociedad?

La escuela ya no goza de la autoridad de antaño, como refleja el recurrente ejemplo que ponen los profesores: en las anteriores generaciones, si el maestro castigaba al niño, la familia le doblaba el castigo; hoy los padres cuestionan al educador. Esa percepción queda recogida en el libro La escuela sola. Voces del profesorado, que resume las conclusiones de un estudio dirigido por Imanol Zubero y hecho por Ana Irene del Valle y Elisa Usategui, tres profesores de Sociología de la Universidad del País Vasco (UPV):

"Insistimos en la necesidad de vincular la escuela y las instituciones socializadoras (familia, agentes sociales...), porque los puentes entre ambas se han roto. Si no hay una sinergia entre todos los agentes que influyen en la socialización de los chavales, estos terminan desconcertados, porque reciben mensajes que se contradicen o, al menos, no van en la misma dirección", detalla Zubero.

El estudio se realizó a través de 16 entrevistas en profundidad a 12 maestros y cuatro representantes de sindicatos y asociaciones de madres y padres, que se completaron con las aportaciones extraídas de grupos de discusión en los que participaron 59 docentes. Todos los participantes pertenecen a colegios públicos y privados de Vitoria, tanto de Primaria como de Secundaria y de los tres modelos lingüísticos. "Los resultados se pueden extrapolar al resto de la comunidad autónoma, porque del trabajo en otras provincias se extraen conclusiones similares", aclaró Usategui. Soledad


Los profesores confiesan que "sienten la soledad de una institución extraña, alejada del resto, que enseña un código ético y moral diferente de los valores que predominan más allá de sus muros", abundó la socióloga. Por ejemplo, en la escuela se exige esfuerzo, mientras que la sociedad "premia la cultura del éxito fácil". Mientras que en otras épocas, el Gobierno, la escuela, la Iglesia, la familia y los medios de comunicación lanzaban un mensaje único a los menores para transmitirlo de manera eficaz, "hoy el consenso se ha roto porque el cambio cultural experimentado ha trastocado el lugar que le corresponde a la escuela". Además, la escuela se encuentra con la paradoja de que, a medida que las familias delegan más en ella la educación de sus hijos, cuestionan y minan más la legitimidad del maestro. Los profesores ya no pueden mantener formas autoritarias en un sistema democrático, pero "no encuentran modelos alternativos". Algunos maestros describen el proceso con "añoranza de épocas pretéritas maravillosas y anhelan reedificarlo"; otros prefieren tener estrategias para adaptarse a los nuevos valores.